Hermanos para la misión

  1. Hacer a Cristo presente al mundo.

El apostolado del hermano consiste ante todo en el testimonio de su vida consagrada.

  1. En comunión con los hermanos.

Para explicar su voluntad de trabajar al servicio de Dios y de los hombres, el hermano se entrega a una comunidad dedicada a presenciar la presencia del Reino, a anunciarlo, a servir a su advenimiento y su crecimiento en el mundo.

  1. Comprometido con la educación humana y cristiana.

A través de su actividad educativa, especialmente con los jóvenes de los círculos escolares y con quienes abandona el mundo, el hermano participa en la misión eclesial de evangelización confiada al instituto.

  1. Atento a los más pobres.

El carisma educativo y misionero del Instituto invita constantemente al Hermano a ser consciente del “amor preferencial por los pobres”.

  1. Por el mundo

El hermano permanece atento al Cristo que lo envía. Busca percibir las realidades del mundo en el que es enviado. Se mantiene cerca de cualquier persona necesitada. Como educador, está atento a las aspiraciones y ansiedades de los jóvenes.

  1. En un espíritu de disponibilidad.

El espíritu de disponibilidad se desarrolla entre los hermanos para la misión universal de la Iglesia.