Dimensiones de la educación montfortiana

Una auténtica iniciativa educativa montfortiana se distinguirá por el hecho de que actuamos en el marco de nuestro carisma. Este proceso está guiado por ciertas dimensiones esenciales, comenzando por el genio espiritual de Montfort, la audacia misionera de Gabriel Deshayes, la fe y el entusiasmo de nuestros pioneros y las nuevas iniciativas de hoy. Las características de nuestro carisma son:

  1. Una perspectiva espiritual.

“Solo Dios”: era el ideal de Montfort, su objetivo en la vida y su solución para el universo. Una visión espiritual que ayuda a toda la comunidad educativa a buscar y vivir la verdad es el objetivo de la educación montfortiana.

  1. Educación abierta a todos.

En los pobres y en los marginados, Montfort vio el rostro de Dios. Ellos determinaron su estilo de vida, decidieron las opciones de su ministerio. Aceptación de los demás, respeto de todos: estos son valores esenciales de su misión. La educación montfortiana sigue estas mismas opciones en:

  • Promover la educación inclusiva a través de una política de admisión clara que vaya más allá de lo físico, social, económico, para acomodar a los discapacitados sensoriales, los excluidos, las minorías, los inmigrantes y los pobres;
  • Brindar capacitación técnica para la adquisición de habilidades y conocimientos que brinden a los jóvenes la oportunidad de tener éxito en la vida;
  • Organizar programas de integración bien planificados para estudiantes y otros miembros de la comunidad educativa en entornos marcados por la pobreza, las situaciones de injusticia y las violaciones de los derechos humanos.
  • Utilizar programas y otros medios apropiados para promover los derechos de todos a la educación.
  1. Una metodología incorporada.

No contento con amar a los pobres, servirles y compartir su mesa, Montfort mismo se hizo pobre entre los pobres (Cántico 18). La historia de la educación montfortiana está repleta de ejemplos de metodología incorporada, caracterizada por la entrega total, la dedicación, la empatía genuina, el compartir situaciones de las personas y la participación activa en sus vidas. La elección de estos valores fundamentales como base de la metodología contribuye en gran medida a la transformación personal y social. Esto se logra mediante:

  • una cultura de relación personal y cálida con todos;
  • el interés personal en el desarrollo de cada uno intelectual, emocional, moral y espiritualmente, la ayuda prestada para el desarrollo de la autoestima y la responsabilidad;
  • la participación en el sufrimiento y la lucha de los grupos más vulnerables en la ubicación de la obra, a través de programas apropiados y cuidadosamente preparados;
  • la sencillez y la transparencia en todos los aspectos del proceso educativo.
  1. Innovación y creatividad.

La fuerte advertencia de Montfort, “si no arriesgas nada por Dios, no harás nada bueno por él“, ha tenido un impacto real en las opciones y compromisos de sus seguidores a lo largo de la historia. Si el idealismo y el celo creativo eran las características de Montfort, la audaz e innovadora refundación, la organización y la expansión caracterizaron a Gabriel Deshayes. Siempre en esta misma línea, la educación montfortiana busca nuevas fronteras, descubre nuevos espacios, avanza por caminos desconocidos y forma a los ciudadanos de un mundo en proceso. Su objetivo es el desarrollo integral de todos los estudiantes para que se conviertan en hombres y mujeres con fuertes personajes, habilidades, conciencia, compasión y disponibilidad para el servicio de los hombres y mujeres a su alrededor.

  1. Los mejores intereses del niño.

En todas las acciones relacionadas con los niños, Montfort ha dado el primer lugar a los intereses superiores de la persona. Las escuelas montfortianas eran lugares donde los niños encontraban un ambiente emocionante, casi comparable al de un juego y una obra de teatro. La educación montfortiana de hoy coloca al niño en el centro de su misión educativa. Para hacer esto:

  • Las necesidades vitales de los niños están aseguradas dentro y fuera de la escuela;
  • Las decisiones relativas a los niños se toman en consulta con ellos;
  • El proceso de enseñanza y aprendizaje es participativo y busca resaltar el potencial oculto de cada niño.
  1. Asociación y redes

Nuestros fundadores y nuestros pioneros sabían rodearse de colaboradores. El mundo de hoy es rico en asociaciones y trabajo en equipo. La alianza como valor evangélico y herramienta estratégica se realiza en la educación montfortiana en:

  • Iniciar la comunidad educativa, en un sentido amplio, a la vida y al pensamiento de Montfort y a la educación montfortiana;
  • Hacer que los estudiantes, maestros, padres y otros socios en la educación sean capaces de compartir la misión de montfortiana;
  • Establecer redes con actores gubernamentales y no gubernamentales en el campo de la educación para el enriquecimiento mutuo y el apoyo para aquellos que no han tenido la oportunidad de estudiar;
  • Ppreparar a los socios montfortianos para participar en la educación montfortiana a todos los niveles, incluido el desarrollo de planes de capacitación, su implementación, monitoreo y evaluación;
  • Abrir a la colaboración internacional y al networking.
  1. Respeto por la comunidad de vida.

La educación montfortiana reconoce que todos los seres son interdependientes y que toda forma de vida tiene valor, ya sea que los seres humanos la reconozcan o no. Por eso, toda la creación debe ser tratada con respeto y atención.

Para ello, la educación montfortiana pretende:

  • Inculcar en los estudiantes el respeto y la atención a vivir juntos en la escuela y en actividades fuera de la escuela;
  • Enseñar a reducir, reutilizar y reciclar los materiales utilizados en nuestras sociedades de consumo y a utilizar la energía con atención y eficiencia;
  • Adoptar estilos de vida que mejoren la calidad de vida y limiten las necesidades materiales;
  • Desarrollar en la institución una cultura que abarca el respeto y la atención a la convivencia.
  1. Búsqueda de la excelencia.

La excelencia es un sello distintivo de la educación montfortiana. Sin embargo, como nos dice Montfort, no proviene “de una conformidad total con las máximas y los modos del mundo” (ASE, n ° 75). La excelencia se mide más bien por el esfuerzo de poseer la sabiduría. Los efectos de tal Sabiduría según Montfort son la capacidad “de juzgar todas las cosas con gran discernimiento y gran penetración, energía, vigor y pasión por todo lo que es bueno, la capacidad de comunicar la experiencia de la verdadera Sabiduría a otros con convicción y las virtudes de una fe viva, de una esperanza firme, de una caridad ardiente, de una templanza bien regulada, de una prudencia consumada, de una justicia perfecta y de una fuerza invencible. (ASE n ° 91-99) Tal educación destaca la búsqueda de la excelencia.