Jesucristo es nuestra inspiración: nuestra REGLA DE VIDA, nuestro Modelo, nuestra Guía y nuestro Fin. A medida que leemos el Evangelio, nos damos cuenta de la calidad de Su presencia y fortaleza en nuestras vidas:

  1. En Cristo, somos elegidos para ser consagrados y para vivir en amor. La alegría del apóstol es vivir por el amor mismo de Cristo.
  2. Cristo, la Sabiduría Encarnada, es nuestra luz y nuestra fortaleza.
  3. Somos libres y totalmente disponibles para correr donde Dios nos llama, a través de las necesidades urgentes de los hombres, especialmente a través de nuestras actividades educativas.
  4. Con alegría vivimos nuestra fidelidad a Cristo: nuestra consagración se vive en íntima comunión con él.
  5. Llamados a compartir la intimidad del corazón de Cristo, estamos invitados a servir al Padre y a los hombres.
  6. Rico como era, Cristo se hizo pobre por nuestra salvación: para nosotros sigue siendo un modelo de caridad.
  7. Cristo siempre ha hecho la voluntad de su Padre: esto es lo que nos motiva a vivir en obediencia.
  8. Jesús oró a su Padre en la intimidad del silencio: como él, oramos al Padre en la soledad de nuestros corazones y en comunión con nuestros hermanos y la Iglesia.

(según la Regla de Vida de los Hermanos de San Gabriel)